martes, 1 de marzo de 2011

El puyazo




Mientras caminaba observaba tu meneo
me dispuse a tomar mis armas y mi señuelo
te movías de lado a lado como un ebrio
y yo afilaba la puya para clavartela adentro

La tarde pintaba un sol muy intenso
pero no había agua en este desierto
varios días colmaban de paciencia el hambre
y tu buscabas una sombra para que descanses

Ya bien afilada la puya me dispuse
a calmar mi sed y mi hambre con tu sangre
ya muy cerca de ti te pude ver durmiendo
y alze la mano para ser certero

En ese momento, brincaste como un conejo
y no estabas despierta, es que era un sueño
me valió maizena y te lo clave en el agujero
afortunadamente todavía tenias el derecho

Gritaste como una cerda muriendo
para que te miento, sigo traumado desde eso
todavía tengo la marca, del puyazo certero
pues perdí la mano por ser bien puerco

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